Una noche de otoño
Quedamos al salir de la universidad para cenar juntas ya que te comente que iba a cocinar una de mis especialidades y al ver su cara no dude en invitarla a cenar. La verdad es que este momento lo habia esperado con tantas ganas que no pense que fuera a ocurrir nunca, pero ahi estaba frente a mi comiendo con voracidad el plato preparado y entre mordisco y mordisco, hablando de mil cosas a la vez y regalandome aquella sonrisa que tanto me gustaba. La botella de vino llegaba a su fin al igual que la cena, y los efectos del alcohol se iban notando. Me sentia tan bien estando con ella pero nunca se lo habia dicho por miedo a perder su amistad, lo estaba guardando como el mayor secreto jamas contado, pero cada vez era mas dificil ocultar lo que sentia por ella. Decidimos sentarnos en el sofa y seguir conversando, no podia evitar mirar a sus labios en vez de a sus ojos mientras me hablaba aunque acabo por darse cuenta y lo que dijo la verdad no me lo esperaba, -veo que te gustan mis labios por que llevas un buen rato observandolos-, para que negarlo, habia dado en el clavo, me encantaban... Y lo mas sorprende no fueron sus palabras si no lo que hizo nada mas acabar de hablar, se fue acercando hacia mi con esa sonrisa suya en los labios y me beso, un beso corto pero calido. Se alejo levemente, pero sin pensarlo dos veces la traje hacia mi y la bese. Al despegarme un poco de ella pude ver una sonrisa en sus labios y no pude evitar dibujar otra en los mios.
Nos quedamos un buen rato calladas, apoyando mi cabeza sobre su hombro y ella acariciandome el pelo. No recordaba haberme sentido tan agusto con alguien. Poco a poco empezo a pasar su mano sobre mi cuello, sabia que era una de mis zonas debiles aun asi siguio a pesar de que la advirtiera con mi tipico, como juegues veras, hizo caso omiso a mis advertencias. Intente hacer ver que no me afectaba, por decirlo de alguna manera, aunque fue imposible, a cada caricia mi piel se erizaba más. Me sentia indefensa como a cual criatura perseguida por un depredador, pero me gustaba, me gustaba su decision, me gustaba como jugaba con sus dedos sobre mi espalda... No puede evitar decir que parase, a pesar de que me sentia bien se lo dije, pero seguia sin hacerme caso, lo unico que hizo fue decirme que por que, si sabia que me estaba gustando, no supe que decir en ese momento, asi que simplemente no dije nada más.
Nos quedamos un buen rato calladas, apoyando mi cabeza sobre su hombro y ella acariciandome el pelo. No recordaba haberme sentido tan agusto con alguien. Poco a poco empezo a pasar su mano sobre mi cuello, sabia que era una de mis zonas debiles aun asi siguio a pesar de que la advirtiera con mi tipico, como juegues veras, hizo caso omiso a mis advertencias. Intente hacer ver que no me afectaba, por decirlo de alguna manera, aunque fue imposible, a cada caricia mi piel se erizaba más. Me sentia indefensa como a cual criatura perseguida por un depredador, pero me gustaba, me gustaba su decision, me gustaba como jugaba con sus dedos sobre mi espalda... No puede evitar decir que parase, a pesar de que me sentia bien se lo dije, pero seguia sin hacerme caso, lo unico que hizo fue decirme que por que, si sabia que me estaba gustando, no supe que decir en ese momento, asi que simplemente no dije nada más.
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